No es una plaza cualquiera. Hay vida como en todas. Vida vegetal, vida animal.No faltan las palomas, ni los perros orinando, ni los ancianos... ni los niños. Tres niños que son de la ciudad, o del pueblo, porque la cuidad es pequeña. Lo mas apropiado sería llamarlo pueblo, aunque en verano una multitud lo visite. Bueno, mencionés tres niños. Tres niños que caminaban por una de las calles de la plaza, de una de las plazas. Observaron una puerta al borde de la plaza, entre esta y la vereda. A la altura de la calle pero debajo del parque. Parece un habítaculo, se ven dos personas tras la abertura.Ahí se deben guardar carretilla, pala, regadora, los elementos para mantener la plaza linda imaginaron.Tambien debe haber lugar para una mesita, para apoyar cosas como comida. ¿Habrá tele o radio? Los cuidadores deben tomar unos matecitos a la tarde.
Pasó un tiempo para los tres niños, no demasiado, seguían siendo niños. Estaban una tarde en la casa de uno de ellos, aburridos después de la merienda. “Vamos a jugar a la pelota” dijo uno. “Mejor juguemos al TEG” dijo otro. “Juguemos al póker” dijo el tercero. Pero como llovía, no tenían TEG, ni cartas, los niños A, J y P no hicieron ninguna de las cosas propuestas. Comenzaron a hablar del habitáculo que habían visto en la plaza tiempo atrás. “Parecía cómodo, la gente entra parada” dijo A. “¿Habrá espacio para acostarse a dormir un rato?” preguntó J. “Podríamos verlo de mas cerca” fueron las palabras de P. En ese momento se miraron entre sí y con unánime movimiento de cabezas asintieron.
La noche era fría, con la respiración se exhalaba ese vaporcito dibujado de invierno. Los cuellos recubiertos de bufandas, las manos en los bolsillos. Los acompañaba la música del silbido de J. Y el ruido a noche. La plaza no estaba muy lejos, con poco caminar estarían ahí.
A continuación transcribo un texto que escribí cuando comenzó la primavera como guión para una historieta de Jedog y sus amigos, que quedó inconcluso:
Es 21 de septiembre, el dia de la primavera, es un lindo día de sol. Jedog y sus amigos van a la plaza central del pueblo a pasar el día. Comen sanguchitos, juegan al truco, juegan a la pelota. El día es tan maravilloso que nadie se lo quiere perder, hasta un pinguino de Liniers hay. Pero de pronto... Jedog parece nervioso, como si Boca hubiera perdido el clásico. No es eso. Pasa algo raro. El cielo se pone negro, hay truenos y relámpagos, Jedog lo preveia. Empieza a caer mucha agua. Todos levantan cosas del cesped y empiezan a correr, algunos se cubren la cabeza con la canastita primaveral. Todos llegan a la comodidad del hogar, al rato cenan y promediando la medianoche se van a dormir. Jedog despierta y se levanta, levanta un poco la cortina y ve oscuridad, cree que durmió poco, mira el reloj y se extraña. Son las diez de la mañana. Revisa el reloj, cree que se quedó sin pilas. La duda persiste entonces camina hasta el televisor, lo enciende y busca Crónica TV... ¡SON LAS DIEZ! Avanza el reloj, avanzan las horas y no hay claridad. Nadie se explica lo que pasa. Es de Noche en todos lados.
En algún lugar de la galaxia ocurre lo siguiente: El Sol le pide a un par de planetas oscuros que lo liberen, estos solo le dejan algo de comida y se alejan. El Sol esta limitado con una cadena sujeta a su tobillo.
En la Tierra son reunidos lo científicos mas brillantes, hay distintas teorías. Uno opina que el Sol fue secuestrado, que la onda delictiva trasciende nuestro planeta. Todos lo creen loco. Es una primavera triste. No hay amaneceres, las flores se marchitan. los girasoles apuntan siempre para el mismo lado.
El Sol despierta y ve la inmensidad, ha tenido una pesadilla. Mira alrededor pero las estrellas no le son conocidas. Está en otro barrio interestelar. Salió a caminar por la cintura cósmica del sur pero fue demasiado lejos. Está perdido.
La gente llora la noche eterna. Hasta los enamorados de la noche. Cuando las personas se saludan dicen buenas noches todo el tiempo.
(Esta historia continuará...)
A pedido de Agos, la página está menos colorinche.